Algo se mueve en Palestina

José Luis Corrionero- Coordinador para África y Oriente Próximo del FAMSI

66 años después de la proclamación del Estado de Israel y de la Nakba palestina; 21 años después de la firma de los Acuerdos de Oslo, el Año Internacional de Solidaridad con Palestina está dando sus frutos en favor de los derechos del pueblo palestino.

No solo se están intensificando en estos últimos meses, las acciones de sensibilización y comunicación a la opinión pública sobre la situación del conflicto israelí-palestino, a través de Jornadas, Conferencias, exposiciones etc…sino que también se están produciendo importantes movimientos en la diplomacia internacional conducentes a reconocer a Palestina como Estado independiente, como lo atestiguan las declaraciones y debates en el seno de la Unión Europea, por boca de su Alta Representante, Federica Mogherini, el reconocimiento pleno de Suecia y las votaciones de los parlamentos británico, irlandés, español y próximamente francés.

La agresión sobre Gaza en verano de 2014, probablemente ha supuesto un punto de inflexión y de reflexión en una comunidad internacional, especialmente en la Unión Europea, que con frecuencia se ha mostrado impotente y sumisa a los intereses de Israel y los Estados Unidos, sin hacer valer su posición, no solo como importantísimo actor internacional, sino también como primer socio comercial de Israel y primer donante de la Autoridad Nacional Palestina, para forzar soluciones de paz justas y acordes con las decenas de resoluciones de Naciones Unidas y con el propio derecho internacional.

La masacre de Gaza, pero también la permanencia e intensidad de la ocupación, la extensión de los asentamientos, la demolición de casas palestinas en Jerusalén este y los anuncios de nuevas y masivas construcciones de nuevos barrios israelíes en la zona, junto con nuevas y más extremas medidas de segregación y detenciones administrativas, son elementos que difícilmente pueden seguir siendo ignorados. Siempre se ha coincidido en que el tiempo de la paz entre ambos pueblos y la viabilidad de un estado palestino, se agota cada día que pasa.

Ahora más que nunca la situación es crítica. Los recientes episodios de violencia en Jerusalén, tanto de un lado como de otro y la posibilidad del surgimiento de una tercera intifada así lo atestiguan. Mientras, la población de Gaza, sufre a diario el “día después” de una terrible guerra que tras segar más de 2000 vidas, ha dejado a la franja en unas condiciones terribles, obligadamente soportables por la necesidad de la pura supervivencia para una población cuya capacidad de sufrimiento parece sobrehumana, aunque no lo sea.

En Cisjordania, cada día más fragmentada, su población humillada con las medidas segregacionistas al más puro estilo del apartheid, su territorio mermado, su economía estrangulada y sus recursos tutelados, cuando no usurpados por el ocupante, resuenan ecos de intifada….Intifada que para unos es una respuesta desesperada, pero también necesaria a las permanentes provocaciones, contenida en estos años por la propia Autoridad Palestina que en el mejor de los casos, creía ver en ello, una posibilidad de cambio en Israel. Para otros, es la excusa perfecta para aplicar con contundencia, como tanto gustan de clamar “el puño de hierro” y mantener y acrecentar la represión. La violencia nunca es instrumento de Paz; por eso se aprovecha de ella.

La posición unitaria de la Unión Europea y de sus estados miembros (entre otras cosas, haciendo honor a sus propias constituciones nacionales) en favor del reconocimiento de un Estado Palestino, puede y debe ser una buena contribución a la Paz y sobre todo, debe ser una
llamada de atención más que firme a Israel, que de una vez por todas ha de comprender que su propia supervivencia como estado, reconocido y miembro de una comunidad internacional a la que a menudo detesta e ignora con arrogancia, depende de que las cosas cambien y se abran nuevos escenarios. Ahora bien, pese a lo importante del hecho, un simple de reconocimiento de Palestina como estado tal y como está planteado es más bien un gesto simbólico, y no tiene efectos reales ni vinculantes sobre las políticas, ni europeas ni israelíes.

Hace unos días, a propia Federica Mogherini a quien aludíamos arriba, reconoció por escrito al grupo del GUE del Parlamento Europeo, que la Unión Europea seguirá manteniendo su diálogo con Israel en el marco del Acuerdo comercial preferencial que tienen la UE-Israel, y que en
ningún momento se plantean sanciones al estado sionista. Por tanto, hay un riesgo de que el reconocimiento del estado palestino no sea más que una cortina de humo para «seguir aparentando» que se hace algo, si realmente no se acompaña de medidas como la campaña BDS, que desde todos los ámbitos (institucional, económico, académico, deportivo, cultural, etc..) es una herramienta real de solidaridad con Palestina al tiempo que presión a Israel que está consiguiendo grandes avances.

 

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