Un Centro Andaluz en el corazón de Palestina

Centro Andaluz Palestino

“En el año 2013 inauguramos este complejo para mejorar las condiciones de la juventud palestina e impulsar su papel en la sociedad”. Por ello, este centro lleva a cabo de forma semanal talleres de empleo, conferencias, clases de español y veladas culturales andaluzas para fomentar el acercamiento entre las dos comunidades, a pesar de la distancia.

“Tenemos la obligación de realizar cursos de fortalecimiento académico. Eso lo hacemos con un presupuesto del Ministerio de Educación Palestino que pretende elevar el nivel educativo y formativo, que será para el beneficio general de los jóvenes y niños del distrito de Belén”. Manoly recuerda con mucha nostalgia la ayuda brindada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España en los años 80. “Gracias a una beca pude estudiar en Salamanca y conozco muy de cerca la realidad del pueblo español”, destaca. Este palestino apunta la dura realidad a la que se enfrentan los jóvenes en Belén. “Se sienten derrotados ante la situación de desamparo y la ocupación militar que se vive en esta ciudad”. A tan solo un kilómetro del Centro se puede ver el asentamiento israelí de Har Homa. La presión diaria es fuerte y llena de incertidumbre a todos los que viven cerca de esa zona. Por ello, Manoly pretende realizar estos talleres para “aumentar la superación personal de los jóvenes con una educación diferente”.

El Centro fue inaugurado gracias a un proyecto financiado por la Agencia Andaluza de Cooperación de Desarrollo (AACID) en el año 2013. ASECOP (Asociación Europea de Cooperación en Palestina) llevó a cabo la ejecución del proyecto donde se han invertido 300.000 euros en los últimos cinco años. Manoly destaca que en la actualidad este Centro tiene más de “500 beneficiarios que se acercan semanalmente a hacer actividades”.
La financiación resulta escasa en estos tiempos de crisis aunque las actividades y cursos que realizan les permiten hasta el momento cubrir los gastos del Centro y ser autosuficientes. “Ahora no estamos recibiendo nada de ayuda. Estamos un poco autónomos, por los cursos que damos de español para diferentes negocios y por la proyección de las películas a un precio muy módico, cinco shéquels”.

Los niños también son protagonistas del Centro Palestino Andaluz, sobre todo en los meses de verano. “Durante julio y agosto realizamos campamentos con más de setenta niños y niñas palestinos”, apunta Manoly. Para saldar las carencias alimentarias de estos menores y quitarlos de su realidad, el Centro no solo reparte juegos y actividades creativas sino una merienda que permita a estos niños y niñas tener una comida asegurada en esta época del año.
El cine fórum es otra de las actividades que deja una pequeña cantidad de dinero en este centro. Manoly apunta que se proyectan películas españolas y documentales sobre Palestina y Andalucía.

En 2014, el Instituto Cervantes acreditó a este Centro para expedir el título oficial de español, una noticia que Manoly recibió con mucha alegría, ya que es la única institución que posee ese rango en todo el territorio palestino.

Cuando se le pregunta por el futuro, Manoly solo espera que este Centro lleno de sueños pueda durar largos años para seguir brindando sonrisas, veladas y encuentros llenos de emoción que permitan seguir creyendo que los jóvenes palestinos tienen un futuro de esperanza en su tierra.

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