Miguel Antonio García: “Sin la política no podremos resolver este conflicto”

Miguel Antonio García, presidente de la Asociación Al Quds de Solidaridad con los Pueblos del Mundo Árabe 

miguel antonio garcia al quds

¿Cómo surge la asociación?

La asociación nace en 1999. Nos constituimos como comité de solidaridad con la causa árabe. Ya se había creado en otros lugares de España, y un grupo de personas interesadas en este tema, constituimos la asociación. En un primer momento, le pusimos como nombre Sara Mohammed Seham, puesto que en esos primeros momentos empezamos colaborando con el pueblo iraquí, trayendo a Málaga a niños con patologías congénitas debido al uso del uranio empobrecido. Precisamente Sara Mohammed era una de las niñas que ibamos a traer y que falleció antes de poder curarla en España. En honor a ella pusimos el nombre a la asociación. En el año 2002, es cuando cambiamos el nombre al que tenemos actualmente, Alquds, que es la traducción de Jerusalén en árabe.

¿Qué objetivos tenéis?

Fomentar la solidaridad, la amistad con los pueblos árabes y no árabes. No es una solidaridad hacia los árabes, si no con los pueblos que hay en esos países. También nos parece interesante estudiar su cultura, para favorecer su entendimiento y también buscar la sensibilización hacia la situación de estos países. Entre nuestros objetivos está difundir los aspectos culturales, que la gente conozca la situación de estos pueblos, sobre todo porque muchos veces se confunde lo árabe con lo islámico, y por eso intentamos contribuir a aclarar los temas.

Solidaridad es uno de vuestros objetivos fundamentales ¿Qué proyectos estáis desarrollando en estos momentos?

Trabajamos mucho en la sensibilización de la situación de estos pueblos. Hacemos muchas conferencias, charlas, presentaciones de libres, conciertos, etc. Organizamos eventos para colaborar con el instituto pedagógico Cana’an, un centro donde se organizan campamentos terapéuticos porque hay muchos niños con problemas psicológicos por la situación que viven diariamente. Tienen en muchos casos bajo rendimiento escolar.

También hemos trabajado con el Centro Palestino de Derechos Humanos, es un centro de gran prestigio. Su sede está en Gaza y gracias a nuestra colaboración también tiene otra sede en Ramallah. El tema de los derechos humanos es para nosotros una piedra angular. El director de este centro es un referente y ha conseguido multitud de reconocimientos y nosotros tenemos una buena relación personal con este director. Muchos colectivos enfocan la solidaridad en ayuda humanitaria, algo que es fundamental. Pero nosotros estamos centrados más en defender los derechos humanos, porque si pudiéramos acabar con la vulneración de estos derechos, no habría conflicto.

También estamos inmerso en un proyecto que nos ha financiado la Agencia andaluza de Cooperación internacional para el Desarrollo para crear una coordinadora andaluza para trabajar en estos temas.

¿Hay sensibilidad en Andalucía con todo lo que está ocurriendo en Palestina?

Al principio de crear la asociación hicimos varias delegaciones a Palestina, porque es fundamental conocer in situ toda la realidad. Yo creo que hay una sensibilidad especial en Andalucía, porque cuando se han dado los distintos conflictos que ha habido en la zona, sobre todo en Gaza, la respuesta de la ciudadanía ha sido importante. Lo que si es cierto que no es una sensibilidad constante, la gente están inmersa en sus propios problemas por la situación de crisis que atravesamos. Y esto resta fuerza a que la gente se manifieste solidariamente. Estamos en un momento complicado por una creciente islamofobia a raíz de los últimos acontecimientos, por eso es muy importante la labor didáctica de explicar las diferencias entre el islamismo, árabes, etc.

En vuestra web hablais de “compromiso político”. Esto supone, en algunas ocasiones, tomar una postura incómoda o poco amable. ¿Os ha traído muchos problemas este compromiso?

Cuando hablamos de los problemas de los pueblos árabes, no podemos extraernos de la política. En cuanto te planteas pedir responsabilidades al que ha destruido, estás entrando en este terreno, un terreno, por otra parte, que muchos no quieren entrar. Nosotros queremos llegar a más, queremos denunciar la situación por qué se ha destruido y pedir las correspondientes responsabilidades. En cuanto entramos en este campo, nos acusan de antisemitas. Lo tuvimos hace unos meses cuando el Centro Judio Simon Wiesenthal nos acusó de antisemita por unas jornadas que se llevaron a cabo sobre la campaña BDS y con motivo del Año Internacional por la Solidaridad con Palestina.

Además si algo tenemos claro es que sin la política no se puede resolver este conflicto. Nosotros podemos aminorar los problemas de los habitantes, pero si no se va a la causa del conflicto, no conseguiremos la solución.

Vosotros apoyáis la campaña BDS ¿Cuáles son las claves de esta campaña?

Nosotros apoyamos el BDS como una campaña pacífica para poner de manifiesto las infracciones que se están cometiendo por parte del estado de Israel. BDS significa Boicot a los productos israelíes sobre todos los que vienen de territorios ocupados; Desinversión para que las empresas europeas  no hagan inversiones en Israel. En este punto, se han conseguido logros importantes y hay algunas empresas que se han echado para atrás una vez que los miembros del BDS lo han  hecho público.

La base de una campaña de boicot es porque existe una situación de apartheid. Hay una situación en la que existe una población que está oprimida y un pueblo ocupante. Hay un reportaje que se llama Roadmap apartheid que te explica muy bien esta situación. Con esta campaña, pretendemos que la comunidad internacional sancione a Israel por esta falta de respeto a los derechos humanos. Lo último que se habló, en las jornadas que se celebraron en Málaga a finales de noviembre, son los proyectos de ley del Estado de Israel. Las fuerzas más conservadores de Israel quieren hacer una ley del estado de Israel como estado judío, donde ya quedaría definido por ley la primacía de la población judía sobre todo las demás. Ya hay varias corrientes que hablan de que la solución viene por un solo estado pero binacional, pero en estos momentos es difícil.

El año pasado se celebró el Año internacional de Solidaridad con Palestina.  Hubo varios movimientos de estados europeos para reconocer a Palestina como estado. ¿Cómo ve la situación a partir de todos estas iniciativas?

Por supuesto, cualquier reconocimiento de Palestina como estado, que haga visible el problema que tienen de ocupación de vulneración de derechos humanos, de la humillación diaria, de los arrestos arbitrarios, es un avance. Mientras ocurran todas estas cosas, los avances no tienen mucha relevancia. Lo que hay que terminar es con la política de ocupación y que el pueblo palestino pueda tener una vida  digna. Se está sembrando el odio de tal manera, con una política de destrucción, que hace cada vez más difícil una solución, pero no hay que esperar la esperanza de una paz donde todos los palestinos que están fuera puedan volver a su tierra. Los refugiados en otros países están esperando a volver, de hecho el símbolo de los campos de refugiados es una llave, símbolo del retorno.

Quizás muchos gestos pero pocos hechos…

Mientras que la comunidad internacional se implica en determinadas situaciones muy a fondo y da soluciones, con el conflicto de Palestina, la comunidad internacional pasa como de puntillas sin entrar en la raíz del problema, buscando esa falsa equidistancia, como si fuera un conflicto entre dos iguales. Esto no es un conflicto entre dos iguales, estamos hablando de un ejército de los más poderosos del mundo frente a un pueblo que no tiene ni ejército. Hay una asimetría total y lo pudimos ver en la última ofensiva en Gaza donde el número de víctimas de Palestina es infinitamente superior al de Israel.

 

 

 

 

 

 

 

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